"PARECE UN CHISTE"


 

"PARECE UN CHISTE, SINO FUERA UNA JODA GRANDE COMO UNA CASA"

por Daniel Pollini

 

Las medidas tomadas por el gobierno nacional, con respecto al aislamiento social, preventivo y obligatorio, teniendo en cuenta lo expresado por expertos, y no por los pelotudos que previo a la cuarentena arreglaban el mundo revolviendo un cortado en la mesa de un bar, asistidos en sus relatos desde la silla de enfrente por otros pelotudos, los típicos pelotudos que moviendo el mentón de arriba hacia abajo acostumbran a otorgarle crédito a cualquier disertante luego de oír las más precarias certidumbres, cuando digo expertos me refiero a los que saben, infectólogos, biólogos, médicos, científicos… todos, con mayor o menor exaltación, patrocinan las medidas adoptadas por el gobierno nacional, dado que las determinaciones tomadas a tiempo por el Ejecutivo son las que medianamente conservan aplanada la curva de contagio que pone en riesgo el sistema de salud nacional y por ende nuestras vidas.

Hasta acá, más allá de ciertos matices, arribamos sin inconvenientes. El problema surge en la administración de las excepciones. Así como nunca se afectaron actividades que son sustancialmente “peligrosas”, otras, que no presentan mayor riesgo, dado que los protocolos previos a la pandemia a los que están obligadas por ley (manipulación, manejo higiénico, certificados de desinfección, medidas de seguridad, inspecciones) disminuyen toda posibilidad de contaminación, están prohibidas, y acá es donde los malpensados ponemos especial atención, dado que no son pocas las observaciones que se pueden formalizar para cuestionar una decisión que tiene todas las características de estar orientada al detrimento de la industria nacional.

El caso de los cigarrillos es uno de los claros ejemplos de lo que se está haciendo mal, muy mal. Dado que los puchos no son considerados una necesidad esencial, de acuerdo a las disposiciones de la cuarentena las tabacaleras se vieron obligadas a dejar de producir el 20 de marzo.

Frente a esta decisión, primero se registró el faltante en depósito de las marcas de mayor demanda. Con el correr de los días se terminaron las segundas marcas, luego llegó el turno de los atados de producción nacional no declarados, y finalmente los que ingresan al país de contrabando, a través de maniobras delictivas que sólo enriquecen a funcionarios y gendarmes corruptos, pero que no generan el más mínimo recurso para el estado.

Frente a este contexto, la escasez del producto hizo que los especuladores de medio pelo -bronca porque roba el asaltante, pero también roba el comerciante- se llevaran su tajada y así fue que el atado llegó a ofertarse en kioscos, comercios y redes sociales a un valor que en ocasiones triplicó el costo habitual.

Ante las dificultades manifestadas por las empresas del sector, que desde el comienzo de la cuarentena reclamaron volver a la actividad, dado que la producción de cigarrillos no presenta riesgos de contagio de Covid-19, por las normas aplicadas en su producción, envasado, distribución y comercialización, la Administración General de Ingresos Públicos, lejos de acercar una solución para una industria que genera miles de millones para el estado (120.000 anuales), miles de puestos de trabajo (970.000), y un caudaloso ingreso de divisas, dado que Argentina exporta el 73,52 % del tabaco que produce a más de 75 países, contrariando hasta la más básica de las lógicas que debe respetar para sostener semejantes beneficios, flexibilizó las normas de importación del producto a través de la Resolución General 4715/2020, publicada recientemente en el Boletín Oficial y firmada por la titular del organismo, Mercedes Marcó del Pont.

Cuando caemos en la cuenta de que el 80,4% del valor de venta de los cigarrillos en nuestro país corresponde a impuestos y fondos especiales, es decir a recaudación estatal (Impuesto Interno 59,7%, IVA 3,9%, Fondo Asistencia Social 7%, Fondo Especial Tabaco 9,2%, Ingresos Brutos 0,6%), cualquier “tarade” está en condiciones de sospechar que esta decisión va en contra de los intereses nacionales.

La producción, distribución y venta de tabaco genera beneficios económicos y puestos de trabajo en todo el país, las medidas tomadas por el gobierno, incluida la reciente resolución publicada en el Boletín Oficial, no sólo afecta a las tabacaleras, pone en riesgo puestos de trabajos cercanos al millón, disminuye la recaudación estatal, impide el ingreso de divisas y en gran magnitud afecta a Jujuy, Catamarca, Chaco, Corrientes, Misiones, Salta y Tucumán, provincias en las que sus ciudadanos no viven en la opulencia, por el contrario sus administradores desde siempre dependieron de estos recursos para diversos tipos de asistencias (Salud, vivienda, educación).

Valga como corolario a lo expuesto la remembranza de una de las frases que inmortalizó al paisano Borensztein: "Parece un chiste, sino fuera una joda grande como una casa".


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