EL ENOJO BAJO CONTROL


 

Enojado. Enfadado. Furioso. Fastidioso. Molesto. Como quiera que la llamemos, es una de las emociones humanas más común y básica. ¿Alguna vez has podido pasar una semana entera sin que te enojes por algo o con alguien? Probablemente no… Pero, porque somos únicos, cada uno de nosotros maneja el enojo a su propia manera. A veces la manifestamos de una forma que nos hace sentir bien en el momento, pero que más tarde trae sus consecuencias. Otras veces nos guardamos nuestro enojo y eso  precisamente nos hace sentir peor.

Pero cuando llegamos a conocer nuestro enojo —lo que lo causa y cómo reaccionamos a él— y por consiguiente aprendemos a manejarlo, tenemos la oportunidad de llegar a conocernos a nosotros mismos un poco mejor y de mejorar nuestras relaciones con otras personas.

De esta forma, comúnmente contener el enojo sólo lo empeora, y cuando las personas lo hacen una y otra vez, por largos períodos de tiempo, puede tener graves resultados. Por ejemplo:

 

PERJUDICARNOS EMOCIONAL Y FÍSICAMENTE

A veces, en lugar de dirigir nuestro enojo a otra persona, lo dirigimos a nosotros mismos. Un individuo que está enfadado todo el tiempo se convence de que no vale nada o de que es un fracasado, o que no merece ser feliz. Por supuesto, al decirse todas estas cosas podría hacer más intensos los sentimientos de enojo. A veces éstos son tan dolorosos que una persona cree que lastimarse físicamente es la única manera de liberarse.

 

ABSTRAERSE DE LA VIDA

El estar enojado puede hacer más difícil estar alrededor de otras personas. Si alguien está enojado, podría apartarse de los amigos o de los miembros de la familia y podría empezar a pasar mucho tiempo solo. El inconveniente se presenta sino logra superar el enojo, y esto le impide llevar una vida plena.

*Comer en exceso

Muchos expertos creen que las personas a veces comen en exceso porque tratan de satisfacer una necesidad emocional.

*Usar alcohol o drogas

Muchas personas piensan que insensibilizar la mente con drogas o alcohol «aquietará» el enojo contenido dentro de sí. El uso de las drogas y el alcohol para controlar las emociones es solamente una manera de eludir la situación, no de confrontarla.

Según las fuentes consultadas las personas que tratan de ignorar su enojo y de mantenerlo reprimido podrían, entre otras cosas:

-Desarrollar una actitud negativa acerca de todo

-Tener inconvenientes para hacer y mantener amistades

 

CONTRAER DOLORES O ENFERMEDADES RELACIONADOS CON EL ESTRÉS

Muchas veces la bronca contenida lleva al enojo y eso genera angustia y cuesta manejarlo. Y esto sucede porque en muchas ocasiones sentimos temor de decir lo que nos pasa por miedo a que nos dejen de querer, de que nos dejen de aceptar, o de que el otro sea quien se enoje con nosotros. Muchas veces nos guardamos dentro lo que queremos decir porque pensamos que si lo decimos tal vez lastimemos al otro, cuando en verdad a quien  lastimamos es a nosotros mismos. A veces preferimos transitar el camino de enojarnos en silencio en vez de hablar o explicar lo que sentimos.

Cuando el enojo se instala, el enojo guardado comienza a doler y nos conduce al rencor, y del rencor pasamos al resentimiento el cual no tiene salida porque es como quedarse atrapado en una situación de la que cuesta mucho poder salir.

Es por eso que  algunos especialistas muestran maneras constructivas para expresar o liberar el enojo:

Meditarlo

Si algo te irrita, sencillamente ¡siéntate y tranquilízate! Entonces piensa cómo resolverlo.

Expresarlo

Contarle a alguien acerca de eso para sacártelo del pecho es una buena manera de manejar el enojo.

Si estás verdaderamente enfadado con alguien, simplemente dile como te sientes, pero de manera no violenta.

Escribirlo

Lleva un diario acerca de tus sentimientos.

Encauzar el enojo hacia cosas creativas

Escucha música 

Cuenta hasta diez y exhala profundamente.

Vuélvete activo

Por lo tanto es claro que contener el enojo NO es la manera de manejarlo.

Es común que, en algunas ocasiones (para muchas personas siempre), sintamos como si la emoción fuera algo ajeno que nos sucede. Muy frecuentemente puedo llegar a creer que alguien ha provocado esa emoción, pero no me doy cuenta del proceso de valoración que me lleva a evaluar “lo que hizo Juan me hizo enojar”.

De esta forma, algunos especialistas sugieren  poner más atención a las emociones. ¿Cómo reaccionas ante determinadas situaciones? ¿Qué “te hace” enojar”? Es decir empezar por descubrir cómo reaccionamos ante determinados estímulos (personas, cosas, situaciones, etc.) y analizarlos desde una perspectiva neutra. Esto es  imaginar  que nos estamos viendo a nosotros mismos durante el proceso en que se desarrolla esa emoción (enojo por ejemplo) y determinar que es lo que “lo provocó” y cómo reaccionamos a “eso”. Luego cuestionarse ¿cómo sería si reaccionara diferente? Tal es así que una vez que sabemos que es lo que “nos provoca” determinada emoción, buscar diferentes opciones de respuesta a la misma y  elegir reaccionar de manera distinta.

El único camino es encontrar el equilibrio para poder expresar el enojo sin hacernos daño a nosotros mismos, ni a otros.

Decía Aristóteles: "Enojarse es fácil, pero enojarse en la magnitud adecuada, con la persona adecuada, en el momento adecuado, eso es cosa de sabios".

 

 

Lic. Karina Vimonte – Doctoranda en Comunicación

Comunicadora Social-  Técnica Universitaria en Periodismo

Coach Ontológico

 

 

 

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