“LA GRASA DE LAS CAPITALES”, 40 AÑOS DESPUÉS

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En el marco de la recuperación del histórico catálogo de Music Hall, realizado por el Instituto Nacional de la Música (INAMU), se lanzó una edición especial de La Grasa de las Capitales, el segundo disco de Serú Girán.

Esta edición -a 40 años de su lanzamiento- ya tuvo su estreno digital, está disponible en distintas plataformas, mientras que el vinilo y CD, con la restauración de todo el arte de tapa, incluyendo nuevas imágenes y un póster, estarán en las disquerías a partir de enero.

“Apareció de nuevo la música”, dijo Pedro Aznar, encargado de trabajar el sonido a partir de la copia de seguridad de las cintas máster. Para esto contó con la colaboración del ingeniero Ariel Lavigna, con quien realizó una labor meticulosa de restauración, ajuste de mezcla y remasterización, canción por canción, alcanzando un audio de un nivel tan alto que sorprendió a los mismos músicos.

“Un trabajo muy de hoy, escucho lo bien que suena y me da felicidad y orgullo. ¡Viva Serú!”, dijo David Lebón. Por su parte, Charly García manifestó: “Este es un disco muy actual. Uno se pregunta cómo podíamos tocar esos complejos arreglos con tanta precisión. La respuesta es que ensayábamos mucho”.

En tanto, Aznar resumió: "Lo que hicimos fue transferir esas cintas a un sistema digital en super alta resolución y empezar a trabajar sobre eso. Usamos el vinilo original como referencia, grabado y mezclado por Amilcar Gilabert, primero para empatar el sonido a como sonaba ese vinilo para después tratar de superarlo con herramientas más modernas”.

El fotógrafo Rubén Andón hizo la sesión de fotos en 1979 para la tapa del disco. Para esta edición especial realizó una búsqueda “arqueológica” a través de la cual se accedieron a imágenes inéditas de aquel encuentro. Los antiguos rollos fueron desempolvados, lavados y cargados en los espirales de revelado, como se hacía en aquella época, permitiendo realizar un insert, con fotos inéditas de los cuatro músicos.

La grasa de las capitales (1979) fue un trabajo en el que se hizo una dura crítica de la sociedad argentina, hecho que convirtió a la obra en uno de los discos conceptuales más exitosos del rock argentino. "Habíamos compuesto ese disco para ir al choque directamente. Las canciones eran más pesadas, más contestatarias. Había que salir de la grasa, de la mediocridad”, afirmó Charly en varios reportajes cuando le preguntaron por ese álbum.

En la portada del disco, que quedó en la memoria de todos, Pedro Aznar era el oficinista, David Lebón el rugbier, Oscar Moro el carnicero y Charly el empleado de una estación de servicio, en lo que se trataba de una crítica a las petroleras.